Que fausto contacto el de tus ojos,
Con la tranquilidad de un barco en pairo,
Con la sensualidad de un paso de tango.
¿Te conozco? ¡Qué importa!
Si en ti misma encuentro una breve mirada enigmática,
No quiero descifrarla. Me gustas
Mirándome de lado o de reojo.
Así puedo pensar de ti, o de mí, de nada,
De esas tentaciones de cual huérfana de novio.
Alan Acevedo.
