Dejemos que las manos se conviertan en abogados y los corazones en juez
Vallamos donde los cuerpos se visten de piel
Donde sudamos mas no dejamos que se rompa la hiel
Lleguemos al juzgado y dejemos que los pies juren la verdad
Dejemos que los ojos firmen y ya
Hagamos un trato sin firmar contrato
Que tus caderas me quiten el celibato
Que entre tus pechos pueda ver el horizonte
Y entre tus piernas escalar tu monte
Compañera mía hagamos un trato
Hagamos un trato quizá después venga el contrato.
Alan Acevedo.
